¿Qué diferencia el Yoga de la Meditación?

Yoga y Meditación

Suele haber mucho más interés, y desde luego más compromiso, hacia la práctica del Yoga que hacia la práctica seria de la Meditación. ¿Cuáles son los motivos? ¿Porqué nos cuesta tanto meditar? ¿Porqué nos resistimos? Las diferencias entre el Yoga y la Meditación son sutiles pero importantes.

Mi experiencia personal me llevó a empezar a practicar con seriedad la Meditación tras tres años de clases de Yoga regulares, dos o tres veces por semana, y en ocasiones más.

La práctica regular en la esterilla nos lleva a explorar cada vez más, nos interesamos más en conocernos mejor, vamos cada clase más adentro. Ganamos honestidad y si tenemos la suerte de aprender de la mano de buenos profes, seguiremos avanzando progresivamente en la dirección correcta.

Hace más de 2.250 años, expuso el gran sabio Patanjali, el “padre” del Yoga clásico en India, que existe un sendero compuesto por ocho grandes pasos que nos van llevando desde la ignorancia y el sufrimiento hasta el despertar espiritual, el Gozo Supremo, la tan buscada Iluminación.

Los ocho pasos del Yoga de Patanjali no son el motivo de este post, aunque es importante remarcar que para llegar al Samadhi, es decir, para alcanzar la Iluminación, hemos de ir evolucionando e integrando por cada uno de los peldaños, recorriendo cada uno de los tramos del sendero.

Para que lo entendamos mejor, el tercer paso según Patanjali es Âsana, es decir, las posturas físicas.

Yoga y Meditación (2)

Habitualmente se relaciona el Yoga en gran medida con las posturas, con ponernos de mil formas imposibles, y ganar flexibilidad entre otras muchas cosas. Pues eso, las posturas son tan solo el tercer paso del sendero. La Meditación, llamada Dhyana, es el séptimo paso, y es el previo a la meta en la que ya habremos alcanzado todo nuestro potencial. Lo curioso de todo esto, es que el propio Yoga incluye la Meditación como su séptimo paso, según el sabio hindú. Según otras corrientes de pensamiento y filosofías, la propia Meditación ya es una práctica muy sólida en si misma, y podemos practicarla al margen de posturas u otras técnicas.

No hay que confundir las cosas. El Yoga incluye la Meditación, pero no al revés. Hacer Yoga es algo que todos podemos practicar, adaptando las clases a nuestras limitaciones y necesidades. La Meditación en cambio, es un paso mucho más profundo. Muchas personas se interesan en la Meditación, pero muy pocas se comprometen de verdad en practicarla diariamente. ¿Qué es lo que hace que esto sea así?

A grandes rasgos, podemos definir la práctica del Yoga como un conjunto de técnicas que se dan en una clase de una hora u hora y media, guiada por una profesora o profesor amable, amoroso y flexible, que va dirigiendo un grupo de personas por una serie de posturas, conectándonos con la respiración y con las sensaciones, volviéndonos al mismo tiempo conscientes de las tensiones que mantenemos en el cuerpo y llevándonos a aflojar, a soltar y a sentirnos mejor. La clases de Yoga siempre acaban con una relajación final guiada muy agradable y muy reparadora. Esto no entraña problemas, al principio, para nadie o para casi nadie.

La Meditación, en cambio (y aquí podríamos escribir otro artículo hablando de las distintas técnicas y formas de meditar, así como las diferencias entre Meditación y visualización…) se basa en sentarse con las piernas cruzadas y la espalda recta, y aparentemente, no hacer nada. Todo lo que hay que hacer es observar un objeto de atención, como la respiración, por ejemplo y mantenemos observándolo sin distracciones. Cada vez que aparece un pensamiento, lo soltamos, no lo alimentamos y volvemos sonriendo, sin reaccionar y sin juzgarnos a observar nuestra respiración, en este caso. Así vamos aprendiendo a estar más atentos. Reforzamos nuestra atención. ¿Atención a qué? Pues, nada más ni nada menos, que al momento presente, que es lo Real, lo importante. Los monjes budistas son grandes expertos en distintas técnicas de Meditación.

Claro, este trabajo, a nuestras mentes no les gusta en absoluto… Y aquí está el asunto. Dependiendo del grado de identificación que mantengamos con nuestra mente, con nuestro ego, con lo que creemos ser, más facilidad o dificultad encontraremos en la milenaria práctica de la Meditación.

Sólo hay que mirar los horarios de los centros de Yoga. ¿Cuántas clases se ofrecen a la semana? Y de todas las clases… ¿cuántas encontraremos de Yoga y cuántas de Meditación? La proporción suele ser de 10 de Yoga por 1 de Meditación. Incluso hay centros en los que no se enseña a meditar. Este dato es muy clarificador. Afortunadamente, hoy en día sigue creciendo el interés en aprender a meditar, en saber estar en paz y en silencio en medio del mundanal ruido.

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6 thoughts on “¿Qué diferencia el Yoga de la Meditación?

  1. Observo que muchas personas confunden ego con mente o con parte de ella, emprendiendo una lucha contra la mente que les deja atascados.
    La mente no es el problema (sería interesante definir bien: mente, pensamiento, personalidad, caracter, conciencia, memoria…). Tampoco podemos identificarnos con el
    ego porque ello conferiría al ego la condición de objeto y no lo es. El ego es la identificación misma. Por ello el trabajo que propone la meditación, como bien dice el artículo, es llegar al dominio de la gestión de la atención. La atención, que es conciencia en movimiento, conciencia enfocada en la dualidad, convierte en real aquello en lo que está puesta y además, lo activa.
    ¿Quien se da cuenta de todo ello? La conciencia en reposo, el testigo.
    El trabajo es pues aprender a retirar la atención de los objetos y a dirigirla hacia ahí de donde la atención sale.
    Un ejercicio gimnástico de la atención es el propuesto, depositarla en la respiración cada vez que sale en persecución de un pensamiento o una emoción. Todo ello hasta que surja la revelación de que no somos lo observado sino el observador y más allá, la Quietud en la que todo movimiento es proyectado.
    Ego podríamos definirlo pues, como una medida de cuán identificados estamos con la personalidad.
    Sólo esta sintética aportación a este artículo tan interesante y conciso, para clarificar el tema de la identificación y del ego.
    Eduard

    • Te agradecemos mucho tu valiosa aprtación a este blog, Eduard. Has expresado muchas cosas interesantes desde un punto de vista claro y directo, si bien es cierto que estos temas entrañan una profundidad que, dada su naturaleza, tal vez haya que, al menos, estar predispuestos para bucearlos.

      En próximos artículos trataremos de clarificar las diferencias de los conceptos que hemos mencionado, tales como ego, mente, pensamiento, personalidad, carácter, conciencia y memoria.
      De todos modos, la pregunta central de este artículo concreto gira en torno a las diferencias básicas entre el Yoga y la Meditación, es decir entre la práctica en la esterilla y la práctica en el zafu o cojín para meditar.
      Nosotros opinamos que en la esterilla, al principio, se estira, se flexibiliza y se fortalece el cuerpo, mientras que en el zafu de entrena la desidentificación de la mente con sus movimientos, mediante la práctica de la atención plena. El músculo que se activa al meditar es interior e invisible, es clara Luz.
      Ciertamente que en nuestra práctica de Yoga también podemos encontrar el perfume de lo atemporal, especialmente en las prácticas de quietud, como el Yin Yoga o en secuencias pasivas o restaurativas.

      Volviendo a retomar tus palabras, queremos apuntar dos conceptos muy importantes que nos has mostrado con maestría. El primero es que la mente no es el problema, ya que la mente es tan sólo una herramienta, inmensa y poderosa, muy poderosa, pero es tan sólo una parte de nuestro ser. El problema es la identificación con ella y sus incesantes y agotadores movimientos y tormentas. Como bien dices, el “problema” es pues el ego, que es la misma identificación en si.
      El segundo, bajo nuestro humilde entender, es la diferencia que muestras entre la conciencia en movimiento (lo que nos lleva a la dualidad: yo estoy aquí como sujeto observando eso de allí como objeto) que crea una barrera ilusoria entre yo y el resto, y la conciencia en reposo, donde encontramos al testigo, al que observa sin juicios.
      El trabajo al meditar, efectivamente, consiste en aprender a dejar de funcionar desde lo que creíamos ser para aprender a hacerlo desde aquella parte de nosotros que tan sólo se da cuenta y observa, la pura conciencia de la que todo emerge.
      La práctica continuada nos acabará por revelar, como muy bien dices, esa Quietud, esa pantalla en la que se proyectan los movimientos mismos.
      La pregunta entonces sería:
      ¿Estamos dispuestos a poner en riesgo nuestra personalidad, nuestro ego, nuestra vida tal como la conocemos?
      Antes de tomarnos en serio la práctica de la Meditación sería bueno que tuviéramos en cuenta hacia donde nos lleva, que no es más que un lugar libre de dualidades, condicionamientos, creencias y prejuicios. Un lugar en definitiva que nos atrae y nos asusta por igual. La Meditación nos transforma desde lo más profundo. Y es bueno saberlo.

      Gracias por compartir tus ideas con nosotros Eduard, tus aportaciones son siempre bienvenidas, es una suerte para todos poder vibrar tan alto al leerte.

      Un abrazo,

  2. Como casi siempre las aparentes diferencias entre dos o mas personas, fenomenos, situaciones o cosas, suelen residir en la forma, no en la esencia; luego es conflictivo tratar de ver que hay de diferente entre el yoga y la meditacion; cuando ambos caminos al llegar al destino ( al realizarse ) unen la forma,o sea el ego, a la esencia, lo absoluto , el Ser.
    Quizas las aparentes divergencias residan en la forma externa de lograr esta union. El yoga practicado y vivido desde el corazon , con la suficiente atencion y concentracion nos hace trascender la forma para encontrarnos cara a cara con la esencia de lo que realmente somos; Esta atencion y concentracion esta dirigida a factores en apariencia externos. como pueden ser respiracion, cuerpo, etc…mientra permanecemos en posturas ( asanas ) mas o menos estaticas.
    La meditacion en un plano formal es completamente estatica, aunque hay tecnicas en movimiento, que se dedican mas a espacios intermeditacionales en retiros o cuando hacemos varias sesiones de meditacion seguidas; En la meditacion tambien requerimos de atencion y concentracion en la respiracion y en el cuerpo. pero solo como primer paso para posteriores etapas de mayor interiorizacion ,
    Se me ocurre postular una teoria, Que la diferncia mas inmportante entre el yoga y la meditacion es el practicante en si y en como vive y siente cada uno de los dos caminos, hacia cual esta mas abocado por su afinidad, o si lo preferis por su karma; esta tendencia, o facilidad a uno de los dos caminos es ” el secreto ” de porque algunos llegan a realizarse a traves de yoga y otros a traves de la meditacion; como dicen los maestros, ” El vehiculo no importa, solo que te lleve con seguridad al destino ”
    Os agradezco el tiempo que habeis dedicado a leer mi reflexion sobre este asunto,.
    Que la Luz, la Vida y el Amor llenen cada momento de vuestra existencia.
    Namaste.

    • Muchas gracias por tu interesante aportación Francesc, has mencionado algunos puntos cruciales.

      Creemos que tienes mucha razón al indicar que, al final, lo importante es la realización como tal, y no tanto la herramienta que se utilice para logarla, para re-conocerla en nosotros. En este sentido, poco importa que profundicemos en âsana (posturas físicas) o en Dhyana (Meditación), ya que la práctica acercará a cada practicante a su esencia, a trascender la separación ilusoria causada por el ego.
      Nosotros creemos que una (por no decir otra) de las maravillas del Yoga es que nos permite ir avanzando desde diferentes ángulos o prácticas según nuestras necesidades, circunstancias y limitaciones personales. En el ámbito del Yoga exixten tantas técnicas, que es seguro encontrar aquella que nos funcione.
      Una de nuestras intenciones con este artículo, es precisamente señalar este aspecto tan vasto y tan mágico que encontramos al empezar a practicar Yoga con seriedad.

      Y otra de las valiosas (a nuestro entender) reflexiones que compartes con nosotros es lo que tu llamas una “teoría”.
      Estamos plenamente de acuerdo contigo en que lo importante es el practicante y no la técnica. Es decir, que poco importa la Meditación si el practicante no está preparado para aprender e integrar, o si aún no es su momento. Lo importante es que el que practica se lleve los beneficios de la práctica y los sienta muy reales desde el principio. Entonces, si por ahora, me fucniona hecer posturas y estirar el cuerpo con atención a las sensaciones, fantástico. Esa es mi práctica. Por ahora.
      Lo que suele suceder, como en tantos aspectos de la vida, es que todo es cambio, todo es dinámico. Y nuestra labor es ir encontrando las técnicas más eficaces en cada etapa, al ritmo de nuestra evolución personal. E ir modificando, irnos adaptando.

      Esta interesante teoría que planteas, amigo Francesc, nos sitúa ante una duda que queremos compartir: Si en realidad “la diferencia más importante entre el Yoga y la Meditación es el practicante en si” ¿de dónde emerge esa diferencia? ¿somos nosotros mismos los que “hacemos” esa diferencia?

      Tal vez sea este el contenido de próximos artículos, o tal vez sea una pregunta para responder por vosotros. Desde aquí, una vez más os animammos a opinar y reflexionar en este sitio.
      Con profunda gratitud hacia tu aprotación, te mandamos un abrazo lleno de paz, querido Francesc.

      Namasté

  3. Me parecen tan interesantes los comentarios derivados del artículo, como el artículo en sí mismo.

    Basándome en las palabras de Francesc, y en la pregunta que Indòmit deja en el aire, y teniendo en cuenta la importante definición de los conceptos que Eduard apunta me atrevo a continuar este diálogo con conclusiones propias.

    La meditación, en mi opinión, es un acto que cualquier ser humano dispuesto a vaciar su mente y desechar todo lo aprendido con humildad, puede practicar.
    Sin embargo, muchos seres no le pondrían el nombre de meditación, tal vez lo llamarían contemplación, reflexión o incluso filosofía de vida.

    Etiquetar nos sirve para comunicarnos pero también para crear desavenencias y conflictos. Debido a que el lenguaje es engañoso y tiene sus límites.
    Lo que quiero decir con ello, es que hay personas que sin practicar Yoga son “más” Yogis que los que practicamos asanas.

    Yo creo que la meditación al fin y al cabo es una experiencia inexplicable, es algo único y que cada uno puede practicarlo a su manera. No debe estar marcado por unas reglas. Eso no quita que tengamos y creamos herramientas para allanar el camino.

    En lo que sí podemos estar todos de acuerdo es que para llegar a la plenitud, debemos entrar en contacto con el vacío, estando dispuestos a asumir la responsabilidad de trascender esta farsa de aparente Plenitud, Permanencia, Continuidad, Seguridad y Solidez.

    Cada uno lo hará, si es que desea hacerlo, siguiendo el Camino – Tao.

    Un abrazo lleno de luz para todos =)

    Nita.

    • Muchas gracias por tu aportación al blog Nita.

      Tus palabras muestran algo que en este post en concreto aún no se había dado: la visión femenina. Y es muy importante, por su cercanía natural al Amor esencial.
      Es muy cierto, como bien dices, que al final cada persona tiene sus propios métodos de Meditación, y que en realidad todos intuimos profundamente que meditar consiste en aproximarse al vacío, sentir Eso que está más allá de nuestra propia experiencia personal. Al entrar en contacto con Aquello que nos transciende, sentimos una Paz profunda, ya que en la Conciencia Presente que nos desvela la Meditación no hay miedo, no hay pensamiento, no hay pasado ni memoria. Por eso precisamente es Paz, porque no hay ego.

      Muy interesante el hecho que apuntas sobre los “no yogis” que en realidad están más despiertos que muchos de los que practicamos Yoga. Tal como dice el gran sabio Patanjali en los Yoga Sutras: “Habrá algunos que nazcan en un estado de Yoga. Ellos no necesitan practicar ni disciplinarse a sí mismos.” Sutra 1.19

      Para todos los otros, queda siempre disponible el camino espiritual, que será transitado, en su momento, y hasta dónde decidamos llegar.

      En cualquier caso, sintámonos privilegados de poder gozar de todas estas maravillosas herramientas de transformación y despertar. Están disponibles en todo momento, en este mismo instante también.

      Un fuerte abrazo de paz y de Luz,

      Om Shanti,

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