El Yoga en la vida diaria

Un altísimo porcentaje de personas, si no todas, empezamos un buen día a practicar Yoga para mejorar nuestra vida diaria.
Tal vez por un problema de estrés, o de ansiedad, insomnio…o cualquier tipo de desequilibrio del sistema nervioso nos animamos al fin a tomar una clase de Yoga, con la intención de sentirnos mejor, más tranquilos y más relajados.
De lo que no somos conscientes es del hecho de que practicar para estar mejor no tiene un final y ese estar mejor nos lleva a seguir practicando y practicando. Si hay un compromiso firme con la práctica, entonces, es cuando realmente nos vamos transformando, hasta el punto de poder cambiar aspectos de nuestra personalidad que no creíamos que fuéramos capaces de cambiar. Empezamos a profundizar. Estamos despertando.

Lo que suele suceder en muchos casos, es que la práctica del Yoga se empieza a utilizar para estar mejor, sin caer en la cuenta de que eso, llevado a lo largo del tiempo, es parecido al hecho de plantar una semilla en suelo fértil, y entonces, un día cualquiera, nos damos cuenta del enorme y frondoso árbol que ha crecido, regado por la fina y deliciosa lluvia de cada clase, y entonces nos podemos sentar plácidamente bajo su refrescante sombra mientras afuera el sol abrasador sigue quemando la piel de los que sufren innecesariamente, inconscientes.

En muchos casos, se empieza a practicar Yoga con la única intención de estar más tranquilos, felices y equilibrados, pero el Yoga es algo tan poderoso, siempre que se practique de forma correcta y con la regularidad y la constancia necesarias, que nos acaba llevando a un estilo de vida totalmente nuevo, fresco y consciente. Entonces, cuando ese salto de conciencia se produce, ya ha ocurrido. Nuestra vida diaria ha dejado de ser algo mecánico para ser algo Real, algo pleno, vibrante y amoroso. Nos vestimos de Yoga, sentimos ese perfume sereno y dulce en nuestro interior, hablamos de Yoga, invitamos a todos a que lo prueben. Sin esconderlo.

Empezamos a practicar Yoga para que nuestra vida sea mejor, y cuando lo hemos conseguido, nos damos cuenta de que aquello que utilizábamos como una simple herramienta para estar en paz, es en realidad el fundamento de lo que somos, es la llave dorada que despierta nuestra conciencia, es algo que, mirado de la forma adecuada, nos transciende a nosotros mismos. Un buen ejemplo de transformación es el de Antonio, el cual compartimos agradecidos.

La vida diaria en estos caso, es Unión, es comunión, es Yoga. Todo se vuelve sagrado a nuestros ojos.




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