El adiestramiento mental es liberador.

La mente humana es una herramienta muy poderosa, aunque si no está bien adiestrada se puede convertir en la dueña de nuestra vida, lo cual significa que nos volvemos los esclavos de sus idas y venidas en lugar de sus dirigentes.

Cuando dejamos de estar felices y tranquilos, cuando, sin saber las causas, nos damos cuenta de que estamos mal, ya ha sucedido.
Ya no podemos hacer nada, como dice Osho: “has caído en el oscuro valle, la cima soleada ha desaparecido”.
Pero entonces, tenemos la oportunidad real de adiestrar la mente, estamos ante una situación que nos permite seguir creciendo.
Estos momentos son de gran importancia.

Cada vez que te des cuenta que has caído en algún tipo de negatividad puedes trabajar el adiestramiento mental, puedes empezar a liberarte. Cuando estés mal, cuando puedas ser consciente de que estás mal, dáte cuenta del todo. Observa con toda tu atención tu malestar y dáte cuenta de que has caído. Icluso te lo puedes decir a ti mismo: “he caído, estoy mal”.
Ese tipo de conciencia, ese “darse cuenta” del malestar es puro adiestramiento mental, ese tipo de conciencia está muy cerca de la Meditación.

Si estamos mal y no hacemos nada con nuestro malestar, estaremos peor. Pero si estamos mal, y nos damos cuenta de eso sin elección, si somos plenamente conscientes y nos decimos “estoy mal”, entonces estamos creciendo, crecemos en libertad. Y al hacerlo, nos volvemos más fuertes, y esa fortaleza interior hará que cada vez caigamos menos. Al fortalecer la conciencia que observa las negatividades mentales, nos vamos liberando de eso precisamente.

El trabajo del adiestramiento mental se puede realizar de muy diversas maneras, y el Yoga ofrece diferentes técnicas. Cada vez que estés en tu esterilla practicando una postura, puedes trabajar tu adiestramiento mental, puedes estar plenamente presente en el cuerpo y en las sensaciones. Si ya eres practicante de Yoga, la recomendación es que cuando te encuentres en Anjaneyasana te invitamos a observar sin más, a estar y a ser, al margen de lo que diga tu mente, que al fin y al cabo, es tan solo, una parte de ti, aunque una parte muy poderosa, desde luego.

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